El duro de plata es probablemente la moneda española que más gente tiene guardada en casa sin saber qué hacer con ella. Aparece en cajas de galletas heredadas, en el fondo de un cajón, envuelta en un papel. Y casi siempre viene con la misma pregunta: cuánto vale.
La respuesta honesta es que la mayoría de los duros de plata que circulan valen entre 15 y 40 euros, poco más que su contenido en metal. Pero hay unas pocas fechas concretas que se pagan a cientos de euros, y la diferencia entre una cosa y otra está escrita en la propia moneda, en dos números diminutos que casi nadie mira. Esta guía explica dónde están y cómo leerlos.
Qué es exactamente un duro de plata
Se llama duro a la moneda de 5 pesetas de plata acuñada en España entre 1870 y 1899. Todas comparten las mismas características físicas, y conviene memorizarlas porque son la primera prueba de autenticidad:
- Peso: 25 gramos.
- Diámetro: 37 milímetros.
- Ley: 900 milésimas de plata, es decir, 22,5 gramos de plata pura.
- Canto: con leyenda o motivo en relieve, nunca liso.
Ese formato no es un capricho español: es el estándar de la Unión Monetaria Latina, el acuerdo al que España se sumó en 1868 y que hacía que un duro español, un cinco francos francés y un cinco liras italiano fueran intercambiables. Por eso todas pesan lo mismo.
Las cuatro familias que hay que distinguir
En treinta años de acuñación se suceden cuatro emisiones, cada una con su retrato y su rareza. Reconocer a cuál pertenece una pieza es el primer paso para saber qué tienes entre manos.
Gobierno Provisional, 1870
La primera. Lleva la figura de Hispania recostada y la fecha 1870 grabada en grande. Es la más abundante de todas porque se acuñó durante años reutilizando la misma fecha, así que un ejemplar circulado corriente se queda en la banda baja. Las variantes con determinadas estrellas y ensayadores sí suben.
Amadeo I, 1871
La más interesante para el coleccionista y la que explicamos en detalle más abajo. Solo llevan la fecha 1871, pero se acuñaron durante cuatro años distintos. Es la pieza estrella de un reinado que duró apenas dos años.
Alfonso XII, 1875 a 1885
Hay varios retratos sucesivos, del niño al joven adulto, y eso permite datar la pieza de un vistazo. Es la familia más numerosa y la que más se encuentra en las colecciones familiares.
Alfonso XIII, 1888 a 1899
Cierra la serie, con la célebre secuencia de retratos que va del bebé al adolescente. El último duro de plata español es el de 1899, el llamado «pelón».
Las estrellas: los dos números que deciden el precio
Este es el punto que separa a quien sabe mirar de quien no. En el duro de plata, la fecha grande que aparece en la moneda no es el año en que se acuñó. El año real está en dos estrellas de seis puntas situadas en el anverso, junto al cuello o en la parte baja del campo, y dentro de cada estrella hay dos cifras diminutas.
Se leen así: la primera estrella lleva los dos primeros dígitos del año y la segunda los dos últimos. Una moneda con fecha 1871 y estrellas *18* *74* se acuñó en 1874, no en 1871.
Necesitarás una lupa y algo de paciencia. Para situar el desgaste con criterio antes de mirar precios, te vendrá bien la escala Sheldon, que es el sistema con el que se califica la conservación en todo el mercado.
Es habitual que las estrellas estén desgastadas o directamente borradas por el uso, lo cual, por sí solo, ya baja el valor de la pieza: una moneda cuyo año real no se puede determinar vale menos que la misma con las estrellas legibles.
El duro de 1871 y por qué el *18-73* es el codiciado
El caso más famoso, y el que más consultas nos genera, es el de los 5 pesetas de Amadeo I. Todos llevan fecha 1871, pero las estrellas revelan cuatro acuñaciones muy distintas entre sí:
- *18* *71*: la acuñación masiva, con más de trece millones de piezas. Es la que casi todo el mundo tiene. Un ejemplar circulado se mueve en el entorno de los 30 a 60 euros y uno bien conservado puede acercarse a los 400.
- *18* *72*: también abundante, en línea con la anterior.
- *18* *73*: la rara. Se acuñaron alrededor de 46.000 piezas, frente a los trece millones de la *71*. De esas 46.000, muchas se perdieron y en bastantes las estrellas quedaron ilegibles por el desgaste. Un ejemplar auténtico y bien conservado se paga en varios cientos de euros y en conservaciones altas supera holgadamente los 800.
- *18* *74*: escasa también, aunque por debajo de la *73*.
La consecuencia práctica es evidente: antes de vender un duro de Amadeo I por 40 euros, mira las estrellas. Es literalmente la diferencia entre una moneda corriente y una pieza de varios cientos.
Cómo saber si tu duro es auténtico
El duro de plata es una de las monedas españolas más falsificadas, y por partida doble: hay falsificaciones de época, hechas en el siglo XIX para hacerlas pasar por buenas, y hay copias modernas fabricadas para engañar a coleccionistas. Las de época tienen hoy su propio valor de coleccionismo, pero no es el de la moneda auténtica.
Las comprobaciones básicas son las mismas que aplicamos a cualquier pieza de plata:
- Pesa la moneda. Tiene que dar 25 gramos, con una tolerancia mínima. Es el filtro que descarta la mayoría de las copias, porque acertar el peso obliga a usar plata de verdad y eso encarece la falsificación.
- Prueba el imán. La plata no es magnética.
- Mira el canto. Un canto liso, o con la leyenda blanda y sin filo, delata una pieza fundida. También busca la costura fina que dejan los moldes alrededor del perímetro.
- Escucha el sonido. La plata de ley, apoyada en la yema de un dedo y golpeada suavemente, da un tañido largo y agudo. Las aleaciones de plomo suenan sordas.
- Desconfía de las estrellas demasiado nítidas. Una moneda muy desgastada en el retrato pero con las estrellas perfectamente marcadas es sospechosa: es un retoque habitual para convertir una fecha común en una rara.
Ese último punto merece énfasis. Grabar o alterar las estrellas de una *71* para que parezca una *73* es el fraude clásico de esta moneda. Con importes que se van a varios cientos de euros, la certificación deja de ser un lujo.
Lo que no debes hacer nunca
No la limpies. Ni con pasta de dientes, ni con bicarbonato, ni con papel de aluminio y sal, ni con ninguno de los remedios caseros que circulan. La pátina de una moneda antigua es parte de su valor y es irreversible: quitarla puede costar la mitad del precio de la pieza. Si aun así necesitas retirar suciedad superficial, hazlo con criterio siguiendo nuestra guía para limpiar monedas de plata sin dañarlas.
Tampoco la guardes en una bolsa de plástico blando ni pegada a otras monedas. El roce genera marcas nuevas y algunos plásticos atacan la superficie con el tiempo.
Qué hacer si tienes duros en casa
El orden que funciona es este: identifica la familia por el retrato, localiza las estrellas con una lupa y anota el año real, comprueba el peso y solo entonces busca precio. Si en ese recorrido te sale una fecha escasa, no improvises: una pieza mal descrita se vende barata y una bien documentada se vende bien.
Si te ha salido un Amadeo I y quieres ver con qué se compara, tienes reunidas las monedas de Amadeo I del catálogo, con su precio y su conservación descritos. Y si prefieres que lo miremos nosotros, en 8Reales tasamos duros y colecciones completas: envíanos fotos del anverso, del reverso y del canto, con la mejor luz que puedas, y te decimos qué tienes.





