Monedas Carlos III
Monedas de Carlos III (1759-1788), con los dos tipos que conviven en su reinado: el columnario de mundos y mares hasta 1771 y el busto del rey desde 1772. Desde 50 euros un real peninsular hasta más de 4.000 un 8 escudos de oro. Más abajo, dónde mirar la ceca y el ensayador.
Las monedas de Carlos III: del columnario al busto
Las monedas de Carlos III tienen una particularidad que conviene conocer antes de comprar: durante su reinado, entre 1759 y 1788, cambió el diseño de la plata americana. Hasta 1771 se siguió acuñando el columnario de mundos y mares heredado de sus antecesores, y a partir de 1772 se pasó al busto del rey, con el escudo coronado en el reverso.
Eso significa que dos monedas del mismo valor y del mismo rey pueden no parecerse en nada. Y significa también que no cuestan lo mismo: el columnario es el tipo más buscado y arranca bastante por encima del busto.
Dónde mirar la ceca y el ensayador
Son los dos datos que más pesan después de la conservación y están en la propia moneda, en letras pequeñas. En el columnario, la marca de ceca va bajo las columnas; en el busto, junto al valor. México es la ceca más abundante, seguida de Lima y Potosí, mientras que Santiago de Chile, Guatemala, Nuevo Reino y Popayán acuñaron mucho menos y sus piezas son notablemente más escasas.
Las iniciales del ensayador, esas dos letras que parecen un detalle menor, definen variantes concretas que el coleccionista especializado busca por separado. Dos piezas idénticas a simple vista pueden separarse mucho en precio solo por ellas.
Cuánto cuesta una moneda de Carlos III
El recorrido es amplio. Las denominaciones pequeñas de ceca peninsular, como un 1 real de Madrid, se encuentran desde unos 50 euros. Un 8 reales de busto de México en conservación media va de 250 a 500, y un 8 reales columnario sube a la horquilla de 500 a 900. El oro es otra liga: un 8 escudos puede superar los 4.000 euros según ceca y estado.
Sobre el estado, la regla es la de siempre: la conservación puede multiplicar el precio por tres, y una limpieza mal hecha lo divide. Si la pieza tiene pátina, se deja como está.


